Tratamiento de la fascitis plantar en Valencia
La fascitis plantar es una de las causas más frecuentes de dolor en la planta del pie. Muchas personas notan la molestia sobre todo al dar los primeros pasos por la mañana, después de estar sentadas o tras caminar o hacer deporte. En algunos casos el dolor se concentra en la zona del talón, mientras que en otros aparece como una sensación de tirantez, sobrecarga o pinchazo en la planta del pie.
Aunque a veces se relaciona de forma automática con el espolón calcáneo, no siempre hay una sola causa detrás ni todos los casos deben tratarse igual. La forma de pisar, la actividad diaria, el calzado, la tensión de la fascia, la sobrecarga o determinadas alteraciones biomecánicas pueden influir en que el problema aparezca y se mantenga en el tiempo. Por eso, antes de hablar de tratamiento, es importante estudiar bien qué está provocando realmente el dolor.
En Clínica Luis Salvador valoramos cada caso de forma individual para identificar si el origen del problema está más relacionado con la presión, con la tensión de la fascia o con una combinación de ambas. Cuando el caso lo requiere, completamos la exploración con ecografía podológica, lo que nos permite observar la fascia plantar con más precisión, compararla con el otro pie, valorar su grosor y descartar otras lesiones de la zona. A partir de ahí, si hace falta, ampliamos el estudio con análisis biomecánico de la pisada para entender mejor cómo apoya el pie y decidir si conviene ajustar el calzado, pautar tratamiento específico o valorar el uso de plantillas personalizadas.
Qué es la fascitis plantar
La fascitis plantar es una alteración que afecta a la fascia plantar, una estructura fibrosa situada en la planta del pie que ayuda a sostener el arco plantar y participa en la mecánica de la marcha. Cuando esta zona se sobrecarga de forma repetida, puede aparecer dolor, rigidez y molestia al apoyar, especialmente en la zona del talón o en la parte interna de la planta del pie.
No siempre empieza de golpe. En muchos casos la molestia aparece de forma progresiva, primero al levantarse o después de periodos de reposo, y más adelante también al caminar, correr o pasar muchas horas de pie. Una de las señales más habituales es notar dolor en los primeros pasos del día, con cierta mejoría inicial y reaparición de la molestia a medida que avanza la jornada o tras esfuerzos prolongados.
Aunque muchas personas utilizan el término de forma genérica para cualquier dolor en la planta del pie, no siempre se trata exactamente del mismo problema ni todos los casos tienen la misma causa. La forma de pisar, la actividad física, el tipo de calzado, la tensión muscular o determinadas sobrecargas mecánicas pueden influir en su aparición y en que el dolor se mantenga en el tiempo.
Tratamientos y servicios de nuestra clínica de podología en Mislata
Los síntomas de la fascitis plantar no siempre se presentan igual en todos los pacientes. La intensidad, el momento en el que aparece el dolor y la forma en la que evoluciona pueden variar según el grado de sobrecarga y la actividad diaria de cada persona. Aun así, hay una serie de molestias muy habituales que conviene tener en cuenta.
Dolor
Dolor en la planta del pie, especialmente en la zona del talón
Molestia
Molestia al dar los primeros pasos por la mañana
Posición
Dolor al levantarse después de estar sentado
Situación
Aumento de la molestia al caminar, correr o estar de pie
Sensación
Sensación de rigidez o tirantez en la planta del pie
Causas y prevención tratamiento de la fascitis plantar
No sólo las personas que tienen los pies planos pueden padecer fascitis plantar, sino que los pies cavos también sufren de mucha tensión en los tejidos plantares.
Otras causas son la pronación o rotación interna de los pies cuando caminamos o corremos, acortamiento de ciertos grupos musculares, limitación de la flexión del pie.
La fascitis plantar puede aparecernos por el calzado laboral o la actividad que realicemos en nuestro trabajo como puede ser el uso de zapato de seguridad y gente que tenga que estar sobre una escalera o agachados durante largos periodos.
El sobrepeso, el sedentarismo, no hacer nada de deporte, pasar demasiado tiempo de pie o mal calzado, correr en superficies demasiado duras, estirar mal o un calzado inadecuado son otras de las causas que pueden producir esta lesión de la fascia plantar del pie.
A la hora de prevenir la fascitis plantar será importante controlar todas las alteraciones de la pisada y acomodar el pie dentro del calzado laboral o deportivo correcto, o en su defecto con las plantillas personalizadas para cada caso. Controlar el peso y el tiempo que pasamos de pie sin el calzado apropiado. Entrenar la musculatura específica del propio pie y del tobillo ayudará a reducir el riesgo. No sólo fortalecer, sino también mejorar la movilidad y la flexibilidad ayudará muchísimo a prevenir esta lesión. No te olvides de calentar antes de hacer deporte y de los oportunos estiramientos tras finalizar la práctica.
Cómo diagnosticamos la fascitis plantar
Cuando una persona llega a consulta con dolor en la planta del pie o en la zona del talón, lo importante no es quedarse en “parece fascitis”. Lo primero es estudiar bien el caso para confirmar si realmente se trata de una fascitis plantar y entender por qué se ha producido.
El protocolo suele empezar con una anamnesis o entrevista clínica: preguntamos desde cuándo duele, en qué punto exacto molesta, cómo es el dolor, en qué momentos empeora, qué calzado utiliza el paciente y cómo es su día a día, tanto en el trabajo como en casa o durante la práctica deportiva.
Después, en camilla, realizamos una exploración de la zona dolorida y, cuando está indicado, completamos el estudio con ecografía podológica. Esto permite observar la fascia plantar con más precisión, compararla con el otro pie, medir su grosor y valorar su morfología. Además, ayuda a descartar la presencia de un espolón calcáneo u otras lesiones que puedan parecerse a una fascitis plantar.
Una vez estudiada la fascia en descarga, el siguiente paso es analizar qué papel puede estar jugando la presión. Para ello, se realiza un estudio en carga con plataforma de presiones, que nos ayuda a ver cómo apoya el pie y si una parte del problema está relacionada con un exceso de carga en la zona.
Si hace falta, completamos la valoración con análisis dinámico de la marcha o de la carrera para comprobar si el origen del problema puede estar más relacionado con la tensión de la fascia, con la forma de moverse o con una combinación de tensión y presión.
Este enfoque es importante porque no todas las fascitis plantares tienen el mismo origen. En algunos pacientes predomina la presión, en otros la tensión de la fascia, y en muchos casos intervienen ambas. Por eso, un buen diagnóstico no consiste solo en poner nombre al dolor, sino en entender qué lo está provocando para poder elegir el tratamiento más adecuado.
Tratamiento de la fascitis plantar
El tratamiento de la fascitis plantar debe adaptarse a cada paciente, porque no todas las molestias tienen la misma intensidad ni se producen por el mismo motivo. En algunos casos predomina la presión sobre la zona, en otros la tensión de la fascia plantar, y en muchos pacientes intervienen ambas cosas a la vez. Por eso, antes de decidir el tratamiento, es importante estudiar bien el origen del dolor.
En Clínica Luis Salvador, el tratamiento no se plantea de forma genérica. Tras la entrevista clínica, la exploración, la ecografía podológica y, si hace falta, el estudio en carga o el análisis dinámico, podemos orientar mejor qué está manteniendo la lesión y qué medidas tienen más sentido en cada caso.
El tratamiento inicial suele pasar por ajustar los factores que más están sobrecargando la fascia plantar. Esto puede incluir recomendaciones sobre el calzado si no es adecuado, aplicación de frío local, uso de antiinflamatorios tópicos y pautas para reducir la irritación de la zona en el día a día. Cuando la forma de pisar está influyendo en que el problema se mantenga, también puede valorarse el uso de plantillas personalizadas, pero solo cuando realmente pueden ayudar a mejorar el apoyo y disminuir la sobrecarga.
En los casos en los que la fascia presenta más afectación, el dolor evoluciona peor o el grosor observado en la ecografía lo justifica, el tratamiento puede reforzarse con infiltraciones ecoguiadas. Según el caso, puede plantearse el uso de corticoides o de tratamientos regenerativos como plasma rico en plaquetas (PRP) o ácido hialurónico, siempre en función de la evolución clínica y de los hallazgos del estudio.
Además, en algunos pacientes resulta útil complementar el tratamiento con fisioterapia mediante técnicas como ondas de choque, diatermia o electrólisis, especialmente cuando se busca acelerar la recuperación o mejorar la evolución del tejido.
El objetivo del tratamiento no es solo aliviar el dolor actual, sino corregir o compensar los factores que están provocando la sobrecarga para conseguir una mejor evolución a medio y largo plazo y reducir el riesgo de recaída.
Plantillas para fascitis plantar
Las plantillas personalizadas pueden formar parte del tratamiento de la fascitis plantar cuando la forma de pisar o la mecánica del pie están favoreciendo que la sobrecarga se mantenga en el tiempo. No se indican de forma automática en todos los casos, sino cuando realmente pueden ayudar a mejorar el apoyo, reducir la tensión sobre la fascia plantar y disminuir el riesgo de recaída.
Para decidirlo con criterio, en muchos pacientes conviene realizar antes un estudio biomecánico. Esto permite analizar cómo apoya el pie, qué tipo de sobrecarga se produce y cómo adaptar mejor el soporte plantar al tipo de pie, al calzado y a la actividad diaria de cada persona.
En Clínica Luis Salvador, la indicación de plantillas para fascitis plantar se valora siempre dentro del estudio global del caso. El objetivo no es solo aliviar el dolor actual, sino mejorar la función del pie y ayudar a que la fascia trabaje en mejores condiciones a medio y largo plazo.
Clínicas en Valencia
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