Blog

ULTIMAS NOTICIAS

zapatillas-con-ruedines-300x225.jpg
24/Nov/2017

Seguramente tu hijo/a te haya pedido zapatillas con ruedines. La verdad es que tienen pinta de ser muy divertidas. Seguro que lo son. Pero, como todo en la vida, se debe de tener una medida a la hora de emplear este tipo de calzado. Se trata de un calzado muy rígido que puede perjudicar el correcto desarrollo de los pies de nuestros hijos. Por lo tanto, toma nota de lo que te vamos a comentar a continuación…


shutterstock_290321996-1200x800.jpg
24/Nov/2017

Muchos padres nos preguntan qué zapatos para niños son los más adecuados. No se trata de un tema de marcas, ni mucho menos. Cada pie es diferente y, por lo tanto se adaptará mejor a un tipo de calzado. Además, el ánimo de este post no es recomendar marcas sino dar pistas sobre las cosas que hay que tener en cuenta para elegir los mejores zapatos para niños. Ya sabes de la importancia de los pies para el futuro crecimiento de los pequeños. Desde el blog te damos 6 pistas.

Cosas que hay que tener en cuenta en los zapatos para niños

Elegir la talla adecuada. Lo mejor es medir el pie y el interior del zapato. La mayoría de zapatos presentan una palmilla interior que se puede sacar en la que está dibujada la parte posterior del pie y una marca del lugar donde deben terminar los dedos. Esta es la forma más fácil de valorarlo. El truco del dedito entre el talón y el pie no es suficientemente riguroso porque dentro del zapato el niño puede estar encogiendo los dedos y no podemos observarlo.

Proteger los huesos laterales del tobillo. Esta protección debe de ser lo suficientemente flexible para permitir el movimiento completo de la articulación del tobillo sin limitar la movilidad del pie y su desarrollo natural.

Flexibilidad en la zona de dedos. El zapato tiene que proteger al pie, no comprimirlo. Debe ser suficientemente ancho por delante para permitir a los dedos abrirse y moverse con libertad. La protección de puntera solo se aconseja en los preandantes, por el gateo.

Los zapatos para niños tienen que ser de material natural y facilitar la transpiración. Es importante palpar el calzado por dentro, sobre todo en el talón, para asegurar que no tiene ninguna costura que pueda dañar el pie.

Cuidado con la suela del zapato. La suela no debe ser demasiado fina sino tener cierto grosor y ser antideslizante. Tampoco debe ser ni muy rígida ni demasiado flexible. Debe ser una suela de goma con la misma flexibilidad natural del pie. La horma debe ser recta, de modo que cuando miremos los zapatos, la forma de la suela no debe hacer curva hacia dentro del pie porque podría alterar la marcha y crear deformidades. Es la forma de favorecer el equilibrio y salvaguardar las piernas y la espalda. No deben llevar tacón porque altera la longitud normal de la musculatura posterior, altera el centro de gravedad y la postura: los zapatos de los niños deben ser totalmente planos.

Por último, es importante que tengan algún medio de sujeción, como cordones o velcro. El objetivo de esto es que puedan sujetar bien el pie y evitar movimientos excesivos adelante y atrás o lateralizados. Las chanclas, zuecos, mocasines o bailarinas no son recomendables porque la percepción de que el zapato se sale a cada paso obliga a los dedos a hacer un trabajo extra de ‘agarre’. y que el pie quede correctamente sujeto


24/Nov/2017

infan_3_logoLa edad de crecimiento es vital para el posterior desarrollo de nuestras vidas. Malas elecciones en algo tan simple como es el calzado, puede llevarnos a problemas posteriores. En esto, los padres deben de ser los responsables y no dejarse llevar por las modas, colores llamativos o los saldos a la hora de escoger el zapato para sus hijos. Desde Clínica del Pie Luis Salvador te vamos a dar algunas pautas para que puedas elegir mejor el calzado. Toma nota.

El calzado debe ser de la talla adecuada

La talla. El calzado debe ser de la talla adecuada. ¿Cómo hacerlo? Pues bien, lo mejor es medir el pie y el interior del zapato. La mayoría de los zapatos tienen una palmilla interior que se puede sacar en la que está dibujada la parte posterior del pie y una marca del lugar donde deben terminar los dedos. Esta es la forma más fácil de valorarlo.

Si no la incluye, hay que poner un folio en el suelo, hacer pisar al niño con el pie descalzo, poniéndose de puntillas y luego bajando. Se marca con un lápiz en la punta de los dedos (en el dedo más largo que puede ser el gordo o el segundo) y en el talón. Se mide en ambos pies porque siempre tenemos un pie un poco más grande que otro. A la medida del pie mayor hay que sumarle 1 cm. No te cortes y lleva a la zapatería un metro que podamos introducir dentro del zapato para comprobar que la medida es correcta.

El niño debe probarse el calzado con los calcetines puestos y, si lleva tratamiento ortopédico, con las plantillas. Es recomendable que se ponga de pie y se pruebe ambos zapatos a la vez, porque los dos pies no son iguales y para que cargue su peso sobre los dos pies. El mejor momento para medir el pie en casa y probar el calzado es al final del día. El truco del dedito entre el talón y el pie no es suficientemente riguroso porque dentro del zapato el niño puede estar encogiendo los dedos y no podemos observarlo.

Calzado con protección para el tobillo

Es conveniente proteger la parte de los maleolos (los huesos laterales del tobillo) pero con una protección suficientemente flexible para permitir el movimiento completo de la articulación del tobillo sin limitar la movilidad del pie y su desarrollo natural.

Flexibilidad en la zona de dedos

El zapato tiene que proteger al pie, no comprimirlo. Debe ser suficientemente ancho por delante para permitir a los dedos abrirse y moverse con libertad. La protección de puntera solo se aconseja en los preandantes, por el gateo.

Cómo debe de ser el material del zapato

El zapato tiene que ser de material natural -piel, algodón…- y facilitar la transpiración. Es importante palpar el calzado por dentro, sobre todo en el talón, para asegurar que no tiene ninguna costura que pueda dañar el pie.

Cómo tiene que ser la suela del calzado

La suela no debe ser demasiado fina sino tener cierto grosor y ser antideslizante. No debe ser ni muy rígida ni demasiado flexible. En concreto, una suela de goma con la misma flexibilidad natural del pie; la horma debe ser recta, de modo que cuando miremos los zapatos, la forma de la suela no debe hacer curva hacia dentro del pie porque podría alterar la marcha y crear deformidades. Es la forma de favorecer el equilibrio y salvaguardar las piernas y la espalda. No deben llevar tacón porque altera la longitud normal de la musculatura posterior, altera el centro de gravedad y la postura: los zapatos de los niños deben ser totalmente planos.

El calzado siempre tiene que llevar sujeción

Es importante que el calzado tenga algún medio de sujeción, como cordones o velcro. El objetivo es sujetar bien el pie y evitar movimientos excesivos adelante y atrás o lateralizados. Las chanclas, zuecos, mocasines o bailarinas no son recomendables porque la percepción de que el zapato se sale a cada paso obliga a los dedos a hacer un trabajo extra de agarre y evita que el pie quede correctamente sujeto.


T_4_front.jpg
24/Nov/2017

PIE DE BEBEEl cuidado de los pies en los más pequeños de la casa es importantísimo. De hecho, el 10% de las visitas al podólogo tienen como protagonistas a niños y jóvenes. Pese a ese porcentaje, muchos problemas serios podrían prevenirse acudiendo a la consulta a tiempo. Hoy os queremos dar las claves para el cuidado de los pies pediatrico. Tomad nota.

Descalzos hasta que caminen El calzado no es necesario hasta que el niño sea capaz de caminar por sí solo. La clave está en la exquisita sensibilidad que tienen las plantas de los pies al nacer. Por ello, al calzarles, se reduce la información que reciben del medio que les rodea y su capacidad de interactuar con éste.

Primeros pasos. A la hora de elegir sus primeros zapatos, se recomienda que sean lo más flexibles posibles, y con algún tipo de sujeción. A partir de ahí, la clave está en adaptar el calzado a las actividades que vaya desarrollando el niño; con zapatos cada vez menos flexibles (sin llegar a ser rígidos) y con algún tipo de contrafuerte en el talón. Es importante no usar botas ni calzados más altos del tobillo. Cuando se piensa en el calzado infantil, los padres tienden a pensar en modelos que le den estabilidad; pero es a la inversa. El pie tendrá estabilidad por sí solo, el zapato no puede suplir las funciones del pie.

Signos de alerta

Lo normal es que los padres no detecten ningún signo de alerta hasta que el niño ya ha alcanzado una marcha más o menos estable, hacia los tres años porque antes de esa edad es difícil. Lo normal es que los padres vengan por comparación con otros niños. En la mayoría de estos casos no tiene porqué haber nada patológico, tranquiliza, simplemente que algunos niños tienen quizás un desarrollo motor más lento.

¿Cuándo hay que preocuparse?

Los dos motivos de consulta más habituales en las consultas de los podólogos infantiles son los pies planos y cuando anda de forma diferente, o bien de puntillas o con las puntas de los pies giradas hacia el interior. En cada caso debe ser un podólogo especializado en niños quien valore si existe un problema. Aunque los padres deben saber que los pies planos son normales hasta los seis u ocho años. En caso de que el diagnóstico sea, efectivamente, un pie plano, las plantillas no son la única solución. El podólogo puede valorar un tratamiento con fisioterapia o de rehabilitación postural.

Lo importante es detectar cualquier problema a tiempo, para poder tratarlo cuanto antes.



Contamos con servicios destinados a todo tipo de tratamientos y cuidados del pie, siendo especialistas también en la aplicación de plantillas ortopédicas a medida. Si tu problema viene de la práctica deportiva, somos especialistas en podología deportiva.

Copyright Clinica Luis Salvador 2017 | Powered by SeoSolutions